Tras la terapia con células madre, Haider comenzó a mostrar un progreso constante y significativo en muchas áreas: empezó a utilizar frases de tres palabras con mayor frecuencia y mostró un interés creciente por las canciones y las oraciones. Su comprensión de las explicaciones mejoró significativamente, al igual que el contacto visual, la conciencia de su entorno y la cognición general. En el ámbito social, se involucró más con otros niños, saludaba con la mano, se encariñó mucho con su padre, se adaptó bien al inicio de la escuela pública en Londres y mostró una reducción del comportamiento agresivo con el tiempo. Sus hábitos alimenticios se ampliaron para incluir frutas, huevos, brócoli y verduras, el estreñimiento se resolvió con la regulación de la dieta, la hiperactividad y los movimientos repetitivos disminuyeron y se volvió más flexible con los cambios.
